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  Oberto, Conte di San Bonifacio
   
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  Verdi GÉNESIS DE LA OBRA
   

Libreto de Oberto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Oberto

Una vez situado Verdi en Milán (había llegado a la ciudad en mayo de 1832) y convertido en alumno de Vincenzo Lavigna (debido a que no fue admitido en el Conservatorio), éste le presentó, a comienzos de 1834, a Pietro Massini, que era el director de la Orquesta Filarmónica de Milán. En el otoño de ese año Verdi regresa a Busseto, pero para las navidades está nuevamente en Milán y reanuda el contacto con Massini. Ya en la etapa anterior habían comentado ambos músicos la posibilidad de escribir una ópera. De hecho, Massini había entablado contacto con el Conde Ottavio Tasca para que le escribiera un libreto, libreto prometido pero nunca realizado. La ausencia de un texto imposibilitaba, evidentemente, la escritura de una ópera y Massini presentó a Verdi a un escritor que colaboraba en esa época en la Gazzetta Privilegiata di Milano y en la Rivista Europea: Antonio Piazza.

Verdi, en una carta escrita a Massini en 1836 habla de una cierta ópera de nombre Rocester (en el original inglés, Rochester), con texto de Piazza. En otra misiva, en esta ocasión escrita en Sant'Agata, el 14 de mayo de 1871 y dirigida a Emilio Seletti, Verdi dice: "Oberto di S. Bonifacio fù aggiustato ed ampliato da Solera sopra un libretto intitolato Lord Hamilton di Antonio Piazza". Tenemos pues dos títulos iniciales para los libretos de Piazza: Rocester y Lord Hamilton. En un principio se pensó que se trataba de dos obras, seguramente inconclusas, que Verdi terminó descartando y de las que no se conserva la partitura. Según esta interpretación, Oberto sería la tercera ópera verdiana. Más modernamente se abandonó esta creencia, considerando que Oberto es en realidad una amalgama de esos textos iniciales, que tras la revisión de Solera terminaría llevando el título con que se estrenó; de modo que Verdi emplearía parte de la música escrita para esas obras en la que finalmente fue su primera ópera. Avala esta tésis el hecho, señalado por Kimbell en su estudio "Poi... diventò l'Oberto", de que en el autógrafo del cuarteto de la escena quinta del Acto II (número 12 de la partitura) los personajes son citados con nombres diferentes a los de la obra final: Eleonora (por Leonora), Cuniza, Rocester (por Riccardo) y Oberto. Lo que indicaría que al menos Rocester y Oberto son la misma obra con diferente título; o, al menos, tuvieron parte de la música en común.

Rocester estaba inspirada en la vida de John Wilmot, segundo Conde de Rochester (1647-1680), un poeta y libertino inglés amigo del rey Carlos II de Inglaterra. Casado con Elizabeth Malet, una rica heredera, tuvo una infinidad de amantes, entre las que destacó la actriz Elizabeth Barry. Su rocambolesca vida servía, sin duda, para inspiración de un libreto operístico y tenía ciertas concomitancias con el Oberto final, que no deja de ser un texto sobre los desmanes amorosos de Riccardo (=Rocester). Las obras de Walter Scott (Memoire del Conte di Gramont) o de Victor Hugo (Cromwell) habían popularizado las andanzas de Rochester por toda Europa. Por su parte, Lord Hamilton presenta más dificultades. La carta de Verdi a Seletti es respuesta a una que Emilio le escribiera recabando datos para su trabajo sobre Busseto, que publicaría en 1883. En ella Seletti preguntaba a Verdi sobre la participación del poeta bussetano Luigi Balestra en la ópera. La respuesta de Verdi es tajante, y desde luego nada se conserva de Balestra para la primera ópera verdiana. No obstante, para una reposición en Génova de Oberto, en 1841, Balestra escribió un dueto al que Verdi puso música; pero que, desgraciadamente, nunca se utilizó y que, de momento, se encuentra perdido. Lord Hamilton podía estar inspirado en el Conde Anthony Hamilton, autor de las Memorias del Conde de Gramont (que llevase a la literatura Walter Scott, como hemos visto) o también el joven Hamilton, compañero de "travesuras" de Rochester. Quizás pueda ser una alteración del nombre de Campbell, que aparece en Rochester. Para un italiano del XIX un nombre escocés era tan bueno como otro; y Hamilton se adaptaba más al canto que Campbell. Fuere como fuere, lo cierto es que ni Rocester ni Lord Hamilton han llegado hasta nosotros; y lo más aceptado actualmente es que a partir de Rocester se hizo Lord Hamilton, y de ésta surgió Oberto, tras pasar por las manos de Temistocle Solera.

Verdi se casa en primeras nupcias con Margherita Barezzi el 4 de mayo de 1836. El viaje de bodas fue a Milán, seguramente con el deseo de mantener sus contactos para el estreno de la ópera en la que ya venía trabajando (al menos desde 1835). Cuatro días antes del enlace matrimonial, Verdi había firmado con la comuna de Busseto el contrato que le nombraba maestro de música de la localidad y que, inevitablemnte, le ataba (al menos por dos años) a su tierra natal. El viaje de luna de miel fue corto y no debió provocar ninguna expectativa. Verdi, más o menos feliz en Busseto (espera ser padre pronto) intentará de nuevo el estreno de su ópera. En esta ocasión su amigo Demaldé, visto que Milán es inalcanzable, le sugiere Parma para el estreno y promete mover sus influencias en la corte ducal. Verdi viajó a la capital del ducado y permaneció allí una semana. Llamó a todas las puertas, insistió ante el conde Santivale, a la sazón jefe de la comisión de teatros, y hasta le dirigió una súplica a la mismísima Archiduquesa; pero nada dió resultado. El empresario del Teatro Regio le hizo ver la realidad: nadie arriesgaría por un músico cuya fama se reducía a unos cuantos pueblos parmesanos. Pocos meses después Demaldè lo intenta de nuevo (en Parma y en Piacenza), y de nuevo fracasa. Verdi, orgulloso como era, toma una decisión, Parma, la capital de su tierra natal, no vería el estreno de su primera ópera.

El 27 de marzo de 1837 Margherita da a luz a una niña a la que ponen el nombre de Virginia y en mayo Verdi va de nuevo a Milán, en un breve viaje, para intentar colocar su obra. Su amigo el periodista Opprandino Arrivabene le promete interceder ante personas influyentes, pero una vez más, las tentativas fracasarían. Massini pidió que intercediera ante Bartolomeo Merelli, ex libretista de Donizetti y empresario de la Scala desde 1834. Éste, con el mismo argumento de su colega parmesano, no quiso saber nada del asunto. Prefería éxitos seguros con la obras de Bellini, Donizetti y Mercadante. Bellini había muerto y muchos eran los músicos que postulaban al Teatro para presentar sus obras a falta de las de Vincenzo. Pero a Verdi le jugaba en contra su edad: era demasiado joven y se le consideraba sin experiencia.

La hija de Verdi, Viriginia, muere el 12 de agosto de 1838; el matrimonio, en un intento de mitigar el dolor por la pérdida de su hija hace un viaje a Milán (programado, es cierto, con anterioridad). El 8 de septiembre parte la pareja dejando a Icilio (el segundo hijo de Verdi, que tenía sólo un mes) al cuidado de una nodriza. Se alojaron en casa de Seletti. Verdi no pierde el tiempo e inmediatamente entra en contacto con su amigo Pietro Massini (que ya no era director de la Sociedad Filarmónica). Massini presenta a Verdi al Conde Borromeo y al ingeniero Francesco Pasetti. Estos le propusieron representar su ópera en una velada a beneficio del Pio Istituto Teatrale, fundado por el duque Carlo Visconti di Modrone, para ayudar a los artistas caídos en la miseria. No era entrar por la puerta grande, pero le ayudaría para salir del anonimato. Las cosas avanzaron mucho mejor de lo previsto. Los organizadores de la velada de beneficencia le pidieron a Verdi algunos retoques al mediocre libreto. Al parecer, es entonces cuando se transformó de Lord Hamilton a Oberto.

El tiempo pasaba y Verdi debía regresar a continuar su labor en su puesto de maestro de música de la municipalidad. Lo hace, pero el 28 de octubre escribe al alcalde de Busseto, Contardo Cavalli, una carta en la que tras un prefacio de agradecimiento dice: "... le anuncio a su Excelencia, antes de que expiren los seis meses de preaviso, que no seguiré ocupando el puesto de maestro de música...". Verdi se trasladaría a Milán, con la plena y absoluta aprobación de Margherita; y muy posiblemente hasta con su aliento, pues ella conocía desde hacía tiempo los deseos de su marido. Así el 6 de febrero de 1839, Verdi, su esposa, el pequeño Icilio y una criada salieron de Busseto para instalarse definitivamente en la capital lombarda.

Ya instalado en Milán, se retoma el tema del estreno en el Pio Istituto Teatrale, todo parece ir bien, pero el compositor bussetano estuvo a punto de quedarse en el anonimato, pues decide abandonar el proyecto en el último momento, debido a que no le gustaron los cantantes previstos para el estreno.

La temporada lírica había comenzado el uno de abril y en los últimos días del mes, inesperadamente, Merelli tuvo un cambio de opinión. En el último momento decidió darle una oportunidad a Verdi: primero debía representar la ópera en el Pio Istituto, para después ponerla en la futura temporada de la Scala. A Verdi le encantó el elenco de cantantes principales elegidos por Merelli. Todos ellos estrellas del bel canto. El tenor Napoleone Moriani, famoso intérprete de Donizetti y conocido como "el tenor de la bella muerte", apodo dado por el público por su arte de morir en escena; la soprano, Giuseppina Strepponi; y el barítono, Giorgio Ronconi. Este trío fue recibido con entusiasmo por el joven compositor, sobretodo por la presencia de la Strepponi (que años más tarde se convertiría en su segunda esposa), a la cual consideraba una gran interprete. Desgraciadamente, el tenor debió abandonar el proyecto debido a una laringitis que lo sacó de escena del primer acto de I Puritani. Después le siguió la soprano, quien argumentó su retirada aduciendo que estaba agotadísima, tras cantar una Lucia y un Elixir d'Amore. Merelli debió entonces buscar un reemplazo, lo que significó aplazar el estreno hasta la temporada de otoño y si lo hizo, fue seguramente por la insistencia de Giuseppina, a la que había gustado mucho la música verdiana.

Esto significó inestabilidad económica para el joven Verdi; ya que, si bien el empresario de la Scala no le ofrecía más que la mitad de las ganancias, si es que vendían la ópera a alguna editora, como la Ricordi, al menos no le había pedido dinero (como había sucedido a otros autores noveles); pero sin estreno, no habría ingresos. Una vez más tuvo que recurrir a su suegro e, incluso, a escondidas suyas, Margherita llegó a empeñar sus joyas. En esta tensa espera, para colmo de males, muere el segundo hijo de Verdi, Icilio Romano. Verdi está de nuevo totalmente abatido y da todo por perdio, pensando incluso en regresar a Busseto. Pero una mañana un empleado de la Scala llama a su puerta y, al decir del propio Verdi, le pregunta: "¿Es usted el compositor de Parma que tiene una ópera para el Pio Instituto? Venga al teatro, lo busca el empresario". Merelli pidió a Verdi que corrigiese algunas partes del libreto y que trabajara con el poeta Temistocle Solera. Ambos se complementaron muy bien. Cuando se hubo dado los últimos retoques a la partitura, se retomaron los ensayos, hacia octubre de 1839. Merelli ya había renunciado a llamar a la Strepponi (a la cual le había ofrecido un excelente contrato, a la altura de la Malibrán) y convocó para el rol de Leonora a la destacada soprano Antonieta Raineri-Marini, cuyo marido, Ignazio Marini, también fue contratado para interpretar al conde de San Bonifacio. El personaje de Riccardo estuvo a cargo del tenor Lorenzo Salvi. El estreno, finalmente, se llevó a cabo el 17 de noviembre de 1839, en la Scala.

Como dijo Verdi después, no fue un éxito triunfal, pero sí lo suficientemente grande como para que Merelli organizara funciones extraordinarias, fuera de abono. Posteriormente se vendió la ópera a la casa Ricordi; y Merelli ofreció un contrato al bussetano para que escribiese tres óperas más. Comenzaba de este modo el nacimiento de una celebridad en el mundo de la ópera.

 

Bibliografía:

Francis Toye: Giuseppe Verdi: his life and works, Alfred A. Knopf, New York, 1931, 498 pp. [Sobre Oberto, pp. 225-226].

Claudio Sartori: "Rocester, la prima opera di Verdi", en: Rivista Musicale Italiana, Volumen XLIII, 1939, pp. 97-104.

Kathleen O'Donnell Hoover: "Verdi's Rocester", en: The Musical Quartley, Volumen XXVIII, Nº 4, 1942, pp. 505-513.3

Frank Walker: The man Verdi. Londres, J. M. Dent, 1962, 526 pp. [Cita la carta a Seletti en las páginas 28-29.]

M. Conati: "L'Oberto, Conte di San Bonifacio", in due recensioni straniere poco note e in una lettera inedita di Verdi. En: Atti dei Primo Congresso Internazionale di studi Verdiani (Situazione e Prospettive degli Studi Verdiani nel Mondo, Venezia, 31 luglio-2 agosto 1966), 1966, p. 67-92.

Charles Osborne: The complete operas of Verdi. Gollancz, Londres, 1969.

David R. B. Kimbell: "Poi... diventò l'Oberto", en: Musica and Letters, Volumen LII, Nº I, enero de 1971, pp. 1-7.

Julian Budden: The Operas of Verdi. Volume 1. From Oberto to Rigoletto. Revised Edition, Clarendon Paperbacks, Oxford University Press, New York, 1973 (Revisión de 1992, reeditada en 2001). [Sobre Oberto, pp. 43-67.]

P. D. Giovanelli: "La storia e la favola dell'"Oberto"", en Studi Verdiani 2, 1983, pp. 29-37.

Jean Cabourg (Director): Guides des opéras de Verdi. Fayard, Paris, 1990, 1.283 pp. [Sobre Oberto, pp. 19-28]

Mary Jane Phillips-Matz: Verdi. A Biography. Oxford University Press, Oxford, 1993. Edición en castellano: Verdi. Una biografía. Ediciones Paidós, Barcelona 2001. [Sobre Oberto, especialmente pp. 114-115, 123, 128-131, 138-152 y 163-164]

Fernando Fraga: Verdi. Discografía recomendada. Obra completa comentada. Guías Scherzo, Ed. Península, Barcelona, 2000, 276 pp. [Sobre Oberto, pp. 47-51]

Paula Costes: Les estrenes de les òperes de Verdi a Barcelona entre el 1842 i el 1856. Els inicis i els anni di galera. Facultad de Filología. Universidad de Barcelona, Barcelona, 2010. [Sobre Oberto, pp. 11-17]

Blas Matamora, Fernando Fraga y Enrique Pérez Adrián: Verdi y Wagner. Sus mejores grabaciones en DVD y CD. Alianza Editorial, Madrid, 2013. [Sobre Oberto, pp. 17-23]

   
   
  Verdi ESTRENO
   
 

“Dramma” en dos actos con libreto de Antonio Piazza, adaptado por Temistocle Solera, estrenado en el Teatro alla Scala de Milán el 17 de noviembre de 1839, con dirección del primer violín Eugenio Cavallini.

  Los cantantes del evento fueron:
  Antonietta Ranieri Marini, Leonor, hija de Oberto (soprano)
  Mary Shaw, Cuniza, hermana de Ezzelino da Romano (mezzosoprano)
  Marietta Shacchi, Imelda, confidente de Cuniza (mezzosoprano)
  Lorenzo Salvi, Ricardo, Conde de Salinguerra (tenor)
  Ignazio Marini, Oberto, Conde de San Bonifacio (bajo)
  Caballeros, damas y vasallos
  Escenografía, Baldassare Cavallotti y Domenico Menozzi
  Director de coro: Giulio Granatelli
 
Al cémbalo, Giuseppe Verdi (tres primeras representaciones), luego Giacomo Panizza (las once siguientes).
 
Tuvo un éxito relativamente importante (14 funciones) teniendo en cuenta que era la primera obra de un autor novel. Además, en la temporada siguiente, tras el fracaso de Un giorno de regno, se repuso, con 17 representaciones más.
   
   
  Verdi COMPLEJO ORQUESTAL
   
  2 flautas (una puede sustituirse por piccolo)
  2 oboes
  2 clarinetes
  2 fagottes
  4 trompas
  2 trompetas
  3 trombones
 
cimbaso (instrumento muy utilizado por Verdi que hoy en día no se usa ni se fabrica, se sustituye por una tuba baja o un trombón bajo)
  timbales
  triángulo
  caja
  violines, violas, violonchelos, contrabajos.
   
   
  Verdi ARGUMENTO
   
  La acción transcurre en 1228 en Bassano, en el castillo de Ezzelino y sus alrededores.
   
  ACTO I
  Cuadro Primero (Deliciosa campiña de Bassano).
 
(Escena 1ª) Al alba, en una campiña próxima al caserío de Bassano se espera la llegada de Ricardo, Conde de Salinguerra, que viene a desposarse con Cuniza, hermana de Ezzelino da Romano (personaje que no aparece en la obra). Una vez ha llegado, es recibido con todos los honores por damas y caballeros de la ciudad, a los que Ricardo demuestra su agradecimiento y su satisfacción por el matrimonio, ya que implica un ascenso en el rango social. (Escena 2ª) Cuando el lugar queda solitario, aparece Leonor ansiosa de venganza, pues Ricardo la ha seducido y ha dado promesa de casamiento, para luego abandonarla por Cuniza. (Escena 3ª) A continuación llega Oberto buscando a su hija y, (Escena 4ª) al encontrarla, ambos coinciden en que han de cobrarse la afrenta.
   
  Cuadro Segundo (Magnífica sala en el palacio de Ezzelino).
Partitura
(Escena 5ª) En una elegante sala del palacio de Ezzelino, las damas y caballeros de Bassano alaban las virtudes de la novia, quien (Escena 6ª), les pide se retiren para hablar con su prometido. Ricardo detecta cierta preocupación en Cuniza, que ella no sabe concretar y que él no logra disipar. (Escena 7ª) Imelda pregunta a Leonor, que ha logrado entrar en la fortaleza, qué la ha llevado al castillo; y ésta le responde que una razón que interesará a Cuniza, de modo que Imelda va en busca de la princesa. (Escena 8º) Leonor se da a conocer a Cuniza y le dice, además, que su padre (enemigo de Ezzelino y desterrado por éste a Mantua) está en el castillo. (Escena 9ª) Aparece Oberto y entre él y su hija cuentan a Cuniza la vileza de Ricardo. (Escena 10ª) Cuniza necesita verificar los hechos y ocultando a Oberto, espera con Leonora a que vuelva a aparecer Ricardo. Cuando llega, se sorprende al ver a Leonor, pero reacciona acusándola de infiel. Al escuchar este insulto, Oberto sale de su escondite y lo desafía en duelo. La novia ya no duda de las falsedades de su prometido, pues éste no acierta a disipar las acusaciones ni a aclarar la situación.
   
  ACTO II
  Cuadro Primero (Gabinete privado de Cuniza).
  (Escena 1ª) Las damas se lamentan de la desgracia de Cuniza. Imelda le comunica que Ricardo desea hablar con ella. Cuniza se niega a recibirlo y quiere que mantenga la promesa matrimonial con Leonor. Las damas piensan que no merece ese premio.
   
  Cuadro Segundo (Un lugar escondido en los jardines del castillo).
 
(Escena 2ª) Los caballeros lamentan la situación. (Escena 3ª) Oberto espera a Ricardo para el duelo y los caballeros le comunican que Cuniza ha intercedido ante Ezelino para salvarle (estaba desterrado por éste). (Escena 4ª) Llega Ricardo, pero éste, dada la edad de su contrincante, quiere evitar el duelo. Cuando el viejo le insulta repetidamente, Ricardo acaba empuñando la espada. (Escena 5ª) Las dos mujeres detienen la lid y Cuniza, comprendiendo que Leonor aún le ama, impone a Ricardo que respete la promesa dada. Éste finge aceptar, aunque ha quedado secretamente de acuerdo con Oberto en continuar la contienda en otro lugar. (Escena 6ª) Mientras algunos caballeros dudan de que la concordia entre los dos hombres sea auténtica, se oye ruido de lucha cercana y al poco (Escena 7ª) aparece Ricardo ensangrentado, implorando el perdón divino y huyendo precipitadamente. (Escena 8ª) Llegan Cuniza e Imelda y son informadas de que en el bosque vecino yace el cadáver de Oberto custodiado por Leonor que está loca de dolor. (Escena 9ª) Cuniza intenta sin éxito consolarla. (Escena Final) Un mensajero trae una misiva de Ricardo, quién, arrepentido, renueva a Leonor sus antiguas promesas de amor. Pero Leonor le rechaza y decide retirarse a un convento, donde esperará a que el dolor acabe pronto con su vida.
   
   
  Verdi NÚMEROS
   
  La ópera se divide en los siguientes números:
   
  Obertura: Andante mosso - Allegro vivo.
   
  ACTO I
  Cuadro Primero (Deliciosa campiña de Bassano).
  Nº 1: Introducción (Coro general): Di vermiglia amabil luce. Andante - Allegro.
  Nº 2: Aria (Ricardo): Son fra voi! Andante mosso
  Nº 2: Cabaletta (Ricardo y Coro): Già parmi d'udir il fremito. Allegro brillante.
  Nº 3: Recitativo, cavatina (Leonor): Sotto il paterno tetto. Andantino.
  Nº 3: Cabaletta (Leonor): Oh, potessi nel mio core. Allegro.
 
Nº 4: Recitativo y dúo (Oberto y Leonor): Guardami! Sul mio ciglio. Allegro moderato - Andante maestoso - Moderato.
   
  Cuadro Segundo (Magnífica sala en el palacio de Ezzelino).
  Nº 5: Coro: Fidanzata avventurosa. Andantino.
 
Nº 6: Recitativo y dúo (Cuniza y Ricardo): Il pensier d'un amore felice. Moderato assai - Allegro brillante.
 
Nº 7: Recitativo, escena y terceto (Oberto, Cuniza y Leonor): Su quella fronte impresa. Andantino - Allegro vivo.
 
Nº 8: Final I (Cuniza, ricardo, Oberto, Leonor, Imelda y Coro): A me gli amici!. Andante mosso - Allegro - Prestissimo.
   
  ACTO II
  Cuadro Primero (Gabinete privado de Cuniza).
  Nº 9: Coro (Coro de damas): Infelice! nel coro tradito. Adagio.
  Nº 9: Aria (Cuniza): Oh, qui torna lo splendore. Moderato.
   
  Cuadro Segundo (Un lugar escondido en los jardines del castillo).
  Nº 10: Coro (Coro de caballeros): Dov'è l'astro che nel cielo. Andante sostenuto.
  Nº 11: Recitativo y aria (Oberto): L'orror del tradimento. Andante.
  Nº 11: Cabaletta (Oberto y Coro): Ma tu, superbo giovane. Allegro marziale.
 
Nº 12: Recitativo, escena y cuarteto (Ricardo, Leonor, Cuniza y Oberto): La vergogna ed il dispetto. Adagio - Allegro vivace.
 
Nº 13: Coro (Coro de caballeros): Le vedeste... Ah si! la mano. Andante mosso - Allegro molto mosso.
  Nº 14: Recitativo y romanza (Ricardo): Ciel pietoso, ciel clemente. Andante mosso.
  Nº 15: Final II, escena y arioso (Cuniza y Coro): Vieni, o misera, cresciuta. Adagio.
  Nº 15: Final II, Rondó (Leonor y Coro): Sciagurata, a questo lido. Largo - Allegro meno mosso.
   
   
  Verdi VERSIONES
   
  A-1-a: Versión del estreno absoluto, 17-11-1839.
   
 
A-1-b: Reposición en Milán, tras el fracaso de Un giorno di regno, 17-10-1840. Incluye un aria di sortita para Cuniza (D'innocenza y cari iganni) y una cabaletta (Ma ne'prim'anni un angelo) nuevas.
   
 
A-1-c (=E-9): Versión para el estreno en Turín, 9-1-1841. Añadía unos versos escritos por Luigi Balestra para un duetto. Verdi llegó a componer la música, pero al final no se utilizó, debido a que la cantante, Rainieri-Marini, lo encontró muy difícil de cantar. Texto y música están perdidos, razón por la que también aparece en el catálogo E, de obras perdidas.
   
  A-1-d: Versión para el estreno en Turín, 9-1-1841. Añade una nueva versión del dúo para soprano y barítono (Rainieri-Marini y Raffaele Ferlotto) y la inclusión de una banda.
   
 
A-1-e: Estreno en Barcelona, 01-02-1842. Incluye una cavatina (Ah! se il capo mio canuto) y una cabaletta (Ma fin che un brando vindice) [Acto I, Escena 3ª] compuestas expresamente a petición del bajo Ignazio Marini, que al igual que en el estreno absoluto, cantó el papel de Oberto en la première barcelonesa; intervinieron además: Rosalia Gariboldi (Cuniza), Catone Lonati (Riccardo), Matilde Palazzesi (Leonora) y Marietta Zambelli (Imelda).
   
   
  Verdi COMENTARIOS
 

En Oberto, parece bastante natural, se encuentran influencias muy claras de Bellini, Rossini, Donizetti y Mercadante, el cuarteto de músicos operistas que en el momento del estreno de la primera ópera verdiana estaban en pleno apogeo. Esto no quiere decir que no presente ya algunos detalles que son propiedad de Verdi; detalles algunos de ellos que perdurarán a lo largo de los años en el resto de sus composiciones. Quizás el más señalado sea el marcado carácter del padre; efectivamente, en varias de las óperas del maestro de Busseto la figura del padre tiene un papel predominante en la obra o, al menos, está fuertemente señalado por la música que le compone. Rigoletto y Felipe II (en el Don Carlo) son, seguramente los dos ejemplos más señeros.

Por otro lado, las melodías ya suenan al Verdi futuro y el cuarteto es casi una premonición de los que más tarde compondrá. Cierto es que la orquestación es todavía algo reiterativa y pobre, pero la belleza del canto italiano ya había sido asumida por nuestro autor y elaborada a su propia manera. En lo que se refiere a las voces, no podemos negar que aún no aparece la exigencia que econtraremos pronto, en Nabucco, y que perdurará en toda su producción; pero no es menos cierto que ya aquí el compositor pide a los intérpretes bastante habilidad. Recordemos, ya se ha dicho en el apartado Génesis de la obra, que Verdi se negó a un estreno con cantantes a los que consideraba inadecuados, lo que prueba su interés en la calidad de las voces. Es remarcable también, que junto con Attila, ésta sea la única de sus óperas en que el papel protagonista está confiado a la tesitura de bajo.

La primera ópera verdiana tuvo un éxito relativamente importante: tuvo 14 representaciones en el estreno, 17 en la reposición de la temporada siguiente, además de su estreno en Turín; en 1841 llegó a Nápoles y Génova, en 1842 se veía en Barcelona, de modo que fue éste el estreno de Verdi en España. En Barcelona la cantó en la première Ignazio Marini, quien consiguió que el maestro le compusiera una cavatina (Ah! se il capo mio canuto) y una cabaletta (Ma fin che un brando vindice) para lucimiento propio, piezas que se situaron en el Acto I, antes del dúo Leonor-Oberto (Guardami! Sul mio ciglio). Fue Marini precisamente quien instituyó la costumbre de cantar esta cabaletta en Ernani, como complemento al aria de Silva del Acto I (Infelice!... e tu credevi), costumbre que fue adoptada por otros muchos bajos. Para la reposición de Oberto en la Scala, tras el fracaso de su segunda creación, compuso Verdi un aria di sortita para Cuniza (D'innocenza y cari iganni) y una cabaletta (Ma ne'prim'anni un angelo); pues Luigia Abbadia, sin duda mucho mejor dotada vocalmente que la inglesa Mary Shaw del estreno, permitía un mayor lucimiento.

Pese a lo dicho, pronto fue Oberto relegada al olvido. A ello contibuyó, sin duda, el propio Verdi, quien solía decir que su "primera ópera" era Nabucco. Sólo por motivos conmmemorativos se reprondrá: en la Scala el 17 de noviembre de 1889, con motivo de los cincuenta años del estreno; en Parma en 1899 al cumplir sesenta; en Busseto en julio de 1939, en el centenario, al igual que en Buenos Aires, que la pone incluso el mismo día cien años más tarde, el 17 de noviembre de 1939. Pero no será hasta 1951, en las conmemoraciones que recordaban los cincuenta años de la muerte de Verdi, que se retoma la ópera con nuevos ojos. La grabación auspiciada por la RAI (Radiotelevisión Italiana) de ese año, a la que siguió la reposición en la Scala dieron paso a una tímida recuperación de la ópera, que si bien no es que se haya convertido en una pieza de repertorio, cierto es que se programa de vez en cuando e incluso que se graba con cierta asiduidad, alcanzando ya casi la decena de registros; evidentemente cifra muy alejada de las que ofrecen las grandes óperas del "oso de Busseto".

 

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